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Presentación

La sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC) se manifiesta con síntomas específicos, tanto intestinales como extraintestinales, parecidos al cuadro clínico de la enfermedad celíaca. El diagnóstico se lleva a cabo verificando la reacción a la alimentación sin gluten, después de haber descartado la enfermedad celíaca y la alergia al trigo.

Según diversas fuentes bibliográficas, hasta el 6% de la población podría padecer este nuevo trastorno relacionado con el gluten. Como en el caso de la enfermedad celíaca, cuando se padece sensibilidad al gluten no celíaca la terapia consiste en llevar una dieta libre de gluten. No obstante, en el caso de los sensibles al gluten, la dieta no tiene que llevarse a cabo de forma tan estricta ni de manera permanente como sucede en la enfermedad celíaca. Tras comenzar la dieta sin gluten se debería producir una mejoría de los síntomas. No obstante, se recomienda una provocación con gluten posterior para asegurar el diagnóstico.

Por otro lado, los FODMAP son carbohidratos fermentables de cadena corta muy frecuentes sobre todo en los alimentos de origen vegetal, como el trigo, la cebada y el centeno. La sigla FODMAP proviene del inglés Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides and Polyols (en español, oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Por lo visto, estos componentes pueden desencadenar síntomas gastrointestinales en sujetos susceptibles, como en el caso de pacientes con síndrome del intestino irritable, que vuelven a desaparecer al seguir una dieta baja en FODMAP.

Asimismo, el síndrome del intestino irritable (SII) es un trastorno funcional digestivo caracterizado por un dolor abdominal recurrente que está relacionado con la defecación o asociado a un cambio del hábito intestinal. El SII es el trastorno funcional gastrointestinal más común y un motivo de consulta frecuente tanto en la atención primaria como sobre todo en la especializada, lo cual genera un fuerte impacto económico y sociosanitario.

El enfoque de este curso es multidisciplinar porque el abordaje, tratamiento y seguimiento de los pacientes con necesidades dietéticas especiales así lo requiere: desde Atención Primaria hasta su derivación a Especializada (gastroenterología), con el apoyo dietético de los profesionales de Enfermería y Nutrición, y el asesoramiento de los farmacéuticos, para los que resulta fundamental conocer las diferencias entre trastornos y que estén correctamente informados en su atención a estos pacientes.

Objetivos

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